A orillas del lago Titicaca, donde la contaminación se volvió paisaje y la inacción costumbre, algo empezó a cambiar. No fue un anuncio institucional ni una inversión millonaria. Fue una decisión: dejar de resistir en silencio.
Un grupo de mujeres lideresas las Mujeres Unidas en Defensa del Agua, decidió pasar a la acción.El proceso de fortalecimiento impulsado por Agua Sustentable, con el respaldo de la UICN, a través de su programa BRIDGE, con fondos de COSUDE, ha ido mucho más allá de la capacitación. Lo que está emergiendo es una nueva generación de lideresas que ya no solo comprenden el problema: están listas para enfrentarlo con herramientas concretas.
El punto de quiebre llegó en el cuarto taller el día primero de abril, llevado a cabo en la ciudad de El Alto. Ahí, el discurso cambió. Las participantes no solo reafirmaron su rol como defensoras del territorio. Dieron un paso más incómodo —y más poderoso—: definieron casos específicos de contaminación que serán llevados a denuncia formal.
Dos problemáticas fueron priorizadas con claridad: la paralización de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Copacabana, la deficiente gestión de residuos sólidos en Desaguadero. Casos que durante años fueron tolerados, normalizados o simplemente ignorados. Hoy empiezan a estructurarse como expedientes. Con evidencia. Con rutas legales. Con estrategia. Este salto no es menor. Implica pasar de la queja dispersa a la incidencia organizada. De la percepción a la prueba y sobre todo, de la espera a la exigencia.
Parte de este avance se apoya en una apuesta innovadora: la plataforma “Yanapa Red”, una herramienta que combina tecnología, organización comunitaria y enfoque territorial para facilitar la activación de denuncias y el registro de evidencia. Durante este mismo espacio, además, se dio un paso clave en la construcción de identidad del proceso: las participantes definieron de manera colectiva el nombre de la aplicación y su lema, “Suma Jakaña” (Vivir Bien). A través de dinámicas participativas y consensos, se fusionaron los conocimientos, la experiencia territorial y la memoria de las lideresas mayores con la visión tecnológica, práctica y orientada al desarrollo de las generaciones más jóvenes que también formaron parte del encuentro. El resultado no es solo un nombre.

Foto: Agua Sustentable
“Yanapa Red” — que en aymara remite a la idea de apoyo, acompañamiento y solidaridad — proyecta una herramienta que no reemplaza a las personas, sino que las fortalece. Una red que sostiene, conecta y activa. Por su parte, “Suma Jakaña” no es solo un slogan. Es una declaración de horizonte: vivir bien implica agua limpia, territorios respetados y decisiones que se toman con la gente, no a espaldas de ella. Juntos, nombre y lema configuran algo más potente que una aplicación: una plataforma con sentido político, comunitario y cultural, que busca transformar la forma en que se defiende el territorio. Porque lo que no se documenta, no existe. Y lo que no se formaliza, no incomoda.
El proceso también ha tejido algo igual de importante: una alianza intergeneracional. Las lideresas con trayectoria aportan memoria, legitimidad y lectura política; las más jóvenes suman habilidades digitales, rapidez y nuevas formas de comunicar. En un contexto donde la crisis ambiental del lago Titicaca ha dejado de escandalizar, este proceso introduce un factor que sí puede mover la aguja: organización con claridad de derechos y capacidad de acción.
Porque al final, la diferencia es simple. Antes sabían que el problema existía. Ahora saben qué hacer con él. Y eso —para cualquier autoridad que prefiera mirar a otro lado— ya es otra historia. Juntas están construyendo algo más difícil de ignorar.
Fotos: Agua Sustentable






